Nuevas luces sobre el asesinato del cantautor Víctor Jara en 1973

SANTIAGO (AFP) — La captura de uno de los presuntos autores materiales del asesinato en 1973 del cantautor chileno Víctor Jara revivió uno de los episodios más dolorosos de la represión de la dictadura de Augusto Pinochet, y generó un pedido de su viuda para que la justicia encuentre a quienes ordenaron la ejecución.

El martes un juez en Santiago ordenó el arresto de José Adolfo Paredes Márquez, de 54 años, que confesó ser uno de varios soldados que dispararon contra Jara por orden de mandos superiores del Ejército chileno el 16 de septiembre de 1973.

Paredes, que tenía 18 años en aquel momento, dio su testimonio sobre la muerte de Jara, que recibió 44 balazos cuando estaba detenido en el 'Estadio Chile', un recinto del centro de Santiago que hoy lleva su nombre y donde la dictadura de Pinochet -que había asumido cinco días antes- llevó a varios miles de opositores.

"Hay que buscar los altos mandos. Yo sólo era un 'pelao' (conscripto) no más", dijo Paredes a periodistas el martes, cuando era llevado a su sitio de reclusión.

La viuda del folclorista, la británica Joan Turner, que lleva años buscando que se aclaren las circunstancias del asesinato, dijo a la prensa: "La verdad es que se llegue a los verdaderos culpables. No tengo la sensación de que un joven de 18 años pueda tener toda la culpa".

"Hay otros culpables. Nuestra querella original era en contra de Augusto Pinochet. Miro para atrás y veo violencia y sadismo; hay responsables de eso", dijo.

Turner insistió el año pasado para que se reabriera la investigación sobre el caso de Jara, que un juez cerró sin hallar a los responsables.

Un informe del Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper, privado) revelado el martes da detalles estremecedores sobre las últimas horas de Jara a partir del 12 de septiembre, cuando el Estadio Chile se convirtió en un improvisado campo de prisioneros.

Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la muerte del presidente Salvador Allende, cerca de 600 estudiantes y profesores se amotinaron en la Universidad Técnica del Estado en Santiago en protesta por la ocupación militar. Entre ellos estaba Víctor Jara, que era profesor de esa universidad y estaba a punto de cumplir 41 años.

Las fuerzas militares irrumpieron en la universidad llevándose a varios detenidos al Estadio Chile, entre ellos a Jara, emblema de la música de la izquierda latinoamericana.

Y es allí donde el testimonio del detenido Paredes da nuevas luces. Según su declaración judicial, un subteniente "comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver apoyado en la sien del cantautor. De allí salió el primer tiro mortal que impactó en su cráneo".

"El cuerpo de Víctor Jara cayó al suelo de costado. Paredes observó cómo se convulsionaba. Y escuchó al subteniente ordenarle a él y a los otros conscriptos que descargaran ráfagas de fusiles en el cuerpo del artista. La orden se cumplió", según el informe del Ciper con base en el testimonio.

El mismo testigo indica que metieron el cuerpo de Jara en una bolsa y luego lo cargaron en un vehículo militar.

Otras 14 personas fueron acribilladas junto a él.

Paredes concuerda con el testimonio de otros prisioneros de que Jara fue interrogado al menos dos veces en los camarines del estadio y que fue sometido a torturas, incluyendo la fractura de sus manos a golpe de culata, en símbolo del ensañamiento con que actuaron los agentes del naciente régimen.

En relatos previos sobre la presencia de Jara se menciona el conmovedor intento de otros prisioneros para cambiar su aspecto, vistiéndolo con otra ropa y tratando de cortar su cabello ensortijado. Pero fue vano.

El cantante se hizo conocido en América Latina por sus canciones de fuerte contenido social, como "Te recuerdo Amanda" y "El derecho de vivir en paz", y es una de las más de 3.000 víctimas que dejó la dictadura de Pinochet (1973-1990).