Financiación rusa para Opel: en periodo electoral el dinero no tiene olor

BERLÍN (AFP) — Alemania está dispuesta a apoyarse en capitales rusos para salvar una de las mayores empresas del país, el fabricante de automóviles Opel amenazado por el hundimiento de su propietario estadounidense GM, una decisión sin precendentes con visos electorales.

"En periodo electoral, el dinero no tiene olor", comenta Andrew Wilson, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

De cara a las elecciones legislativas del 27 de septiembre, la canciller alemana, Angela Merkel, hizo del rescate de Opel y de sus 25.000 empleados una prioridad nacional.

El plan de compra del fabricante de autopartes canadiense Magna que prevé una participación del 35% en la nueva empresa para General Motors (GM) y otra equivalente para el banco semipúblico ruso Sberbank, logró seducir rápidamente el gobierno alemán. Nunca Rusia había sido invitada para salvar empleos en Alemania.

Los dos países tienen vínculos económicos fuertes. De hecho, Alemania es el primer socio comercial de Moscú y los inversores rusos ya están presentes en varios sectores de la economía alemana, como la energía o los astilleros. Berlín mantiene esa colaboración equitativa con Moscú: uno depende cada vez más de la energía rusa y el otro necesita la pericia alemana para modernizar su economía.

No obstante, Berlín mantuvo su prudencia ante la codicia extranjera. Desde 2008, la legislación permite al gobierno vetar una toma de participación de al menos el 25% en una empresa alemana por parte de un fondo de inversión perteneciente a un Estado extranjero.

Hace dos años, el grupo ruso Sistema había expresado su interés por el gigante de las telecomunicaciones Deutsche Telekom, un sector altamente estratégico. La oferta había sido rápidamente desestimada por el gobierno.

En este caso, "Opel es una empresa estratégica pero sólo es uno de los cuatro constructores de automóviles alemanes y no es el más grande, ni el más importante", comenta Hans-Henning Schroder, profesor y experto del Instituto Alemán para las Cuestiones Internacionales y la Seguridad. "Lo más importante de cara a las elecciones son los empleos. Y si el Sberbank está dispuesto a inyectar dinero, estamos dispuestos a aceptarlo", agrega Schroder.

Según la prensa económica alemana, cuando Merkel se entrevistó con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, fue para pedirle que aporte más dinero. "En un caso así, cualquier oferta de ayuda es la bienvenida", añade Wilson.

La ventaja para Berlín es que el Sberbank tiene una estrategia a largo plazo ya que apoya los intereses del Kremlin que quiere salvar su industria automóvil, amenazada por la competencia extranjera, explica Schroder. A través de su asociación con el constructor GAZ, que aporta al proyecto sus cadenas de montaje y su red de distribuidoras, el Sberbank quiere usar la tecnología de Opel para ayudar GAZ a recuperarse.

Pese a esta operación financiera con Opel, Schroder no pronostica una ola de adquisiciones rusas en Alemania y subraya la diferencia entre la estrategia del Sberbank y la operación especulativa del millonario ruso Oleg Deribaska, que decepcionó.

Este útlimo había entrado en el capital del alemán Hochtief y del autríaco Strabag, dos grupos de obras públicas. Ambos buscaban un "padrino para protegerles y abrirles" las puertas del mercado ruso con vistas a los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi en 2014, explicó Schroder. Finalmente debido a la crisis económica mundial, el millonario tuvo que vender su participación en Hochtief, en octubre de 2008, y en Strabag, en abril de este año. Vendió además el 20% que poseía en Magna.

Pero Deripaska no está fuera de juego, ya que es él quien controla las riendas de GAZ.