MONTREAL (AFP) — Eterno soñador con un claro sentido de los negocios, el canadiense Guy Laliberté, que viajará al espacio en septiembre, construyó su fortuna con el Cirque du Soleil, pequeña 'troupe' quebequense convertida en 15 años en una multinacional del entretenimiento.
En septiembre, este millonario de cráneo pulido y mirada traviesa, de 49 años, se convertirá en el "primer explorador privado canadiense en viajar al espacio para una misión filantrópica".
Séptimo turista espacial, Laliberté se unirá a la tripulación de la nave Soyuz TMA-16. La formación de astronauta y el viaje al espacio cuestan 20 millones de dólares y una salida al espacio 15 millones, según los medios canadienses.
Algo que no debería representar un problema para este millonario tan hábil sobre zancos, con un acordeón o jugando al póker, como al frente de un imperio valuado por la revista estadounidense Forbes en unos 3.000 millones de dólares.
De Macao a Las Vegas pasando por el Madison Square Garden de Nueva York y el parque Walt Disney World en Florida, Laliberté logró imponer rápidamente su circo en el lugar más alto del entretenimiento. La clave del éxito de este autodidacta nacido en Quebec fue teatralizar el circo... y convertirlo en toda una industria. Ya sea en carpas itinerantes, bajo el agua o en salas de teatro, los 25 espectáculos de su empresa tienen el toque Laliberté: nada de animales sino acrobacias de alta calidad acompañadas por música original tocada en vivo.
Sin embargo, nada parecía destinarlo a convertirse en el 261º hombre más rico del planeta, según la clasificación de la revista Forbes, con una fortuna valuada en 2.500 millones de dólares.
A los 14 años dejó el domicilio familiar para tener una vida de saltimbanqui. Cuatro años más tarde y con 50 dólares canadienses en el bolsillo, partió hacia Francia. Allí cantó en cafés y aprendió a lanzar fuego. Y vivió una experiencia que lo marcó para siempre.
"Un día hacía autostop para llegar a Rennes desde Poitou. Un automóvil se detuvo. El hombre era médico. No solamente me llevó hasta Rennes, sino que me invitó a su casa. Para no dejarme pasar la noche fuera", dijo. Pasó dos semanas y mantuvo la "teoría" sobre la cual "construyó todo": "Si alimentas bien el círculo de la vida, la vida te lo devolverá", declaró el año pasado a Le Figaro.
De regreso en Canadá, Guy Laliberté se unió a un pequeño grupo de trovadores de Quebec: los Talons hauts. Unos años después, en 1984, obtuvo una beca de Québec para crear un espectáculo itinerante con motivo del 450º aniversario del descubrimiento de Canadá por Jacques Cartier. El Cirque du Soleil había nacido.
El éxito fue inmediato y su caravana comenzó a recorrer Norteamérica. A inicios de los 90, firmó contrato con un gran casino de Las Vegas, estableciendo la primera representación permanente de su circo. Fue en esta ciudad del desierto de Nevada en la que en 2006 Guy Laliberté montó 'Love', el primer espectáculo basado en la obra de los Beatles. Para el lanzamiento logró reunir a Paul McCartney, Ringo Starr, Yoko Ono y la viuda de George Harrison.
Convencido que hay que compartir, en 2007 lanzó la fundación One Drop/Goutte de vie, a la que volcará 90 millones de dólares en 25 años para financiar proyectos para brindar agua potable a los más pobres.
Y este padre de cinco hijos quiere que cuando muera el 80% de su fortuna sea donada a obras de caridad.
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