MADRID (AFP) — El promotor inmobiliario español Colonial, que atraviesa dificultades financieras, ha declarado que corre el riesgo de quebrar y tener que declarar la suspensión de pagos si no consigue deshacerse de ciertos activos, entre ellos una parte del francés SFL, según un documento bursátil consultado este viernes.
En este documento con fecha del jueves, el grupo afirma que si no consigue vender los activos que tiene previstos dentro de un acuerdo de refinanciación de su deuda, correrá el riesgo de tener que declarar una suspensión de pagos.
Si Colonial no puede respetar sus obligaciones de venta, la sociedad podría no respetar sus obligaciones de amortización de la deuda reestructurada a largo plazo. Esto podría tener un impacto sustancial sobre la actividad, los resultados y la situación financiera de Colonial, y podría conducir en último recurso a la insolvencia y a la demanda de suspensión de pagos.
Colonial llegó el 15 de septiembre pasado a un acuerdo con sus acreedores para reestructura casi 7.000 millones de euros de deuda, previendo la cesión del 33% del grupo inmobiliario francés SFL, pero también la venta del 15,4% del grupo constructor FCC, o el 100% de la filial Riofisa.
Emblema de la edad de oro de la inmobiliaria española en la última década, Colonial se encontró con graves dificultades a finales de 2007, por una deuda mal controlada de 8.900 millones de euros.
Varios bancos, que poseían deudas contraídas por el ex presidente del grupo, Luis Portillo, terminaron por ser pagados con títulos de colonial, conviertiéndose en los grandes accionistas del grupo, con una parte total de 23,85% y se engancharon a la reestructuración de la deuda.
El sindicato bancario se disolvió a principios de octubre.
El mercado inmobiliarioe spañol, durante mucho tiempo motor del crecimiento del país, ha sufrido un parón brutal desde el inicio del año tras una quincena de años de crecimiento frenético.
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