Exito en rescate de Betancourt diezmó opciones de libertad de otros rehenes

BOGOTÁ (AFP) — El éxito de la 'Operación Jaque', que permitió hace un año el rescate de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías colombianos, si bien quitó la presión internacional por un canje de rehenes de la guerrilla de las FARC, minimizó las opciones para quienes permanecen cautivos.

Los once uniformados lograron rehacer sus vidas y ahora son padres, estudian, aprenden idiomas y algunos han recuperado sus hogares, pero la suerte de los 22 que permanecen en la selva como rehenes es incierta y no se vislumbra una negociación que ponga fin a su condición.

Sin embargo, el regreso a la libertad también hizo que algunos de ellos, como Betancourt, dos estadounidenses y el sargento colombiano Julio César Buitrago, tuvieran que enfrentar este año el divorcio de sus parejas.

"En el helicóptero de la 'Operación Jaque' no sólo se llevaron a la doctora Ingrid, a los americanos (estadounidenses) y a algunos de nuestros hombres. Con él también despegaron, de la selva, las mejores opciones que teníamos de ver a los demás en libertad", dijo a la AFP Gustavo Moncayo, padre de uno de ellos.

Moncayo es el progenitor del cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado cuando tenía 19 años durante un asalto de las FARC a una selvática población colombiana, en diciembre de 1997.

Pese a que consiguió prestigio y reconocimiento mundial luego de emprender una marcha por su país y varias ciudades europeas reclamando la liberación de su hijo, su esfuerzo ha resultado vano, pues aunque los rebeldes anunciaron que lo liberarán, el proceso está congelado por la posición del presidente Álvaro Uribe.

Fabiola Monsalve, madre del soldado César Augusto Lasso, secuestrado en noviembre de 1998, opina que "el único aspecto negativo de la operación Jaque es que endureció los corazones tanto de los rebeldes como del mando militar y del gobierno de Álvaro Uribe".

"Antes de Jaque, la presión internacional a favor de la liberación de la doctora Ingrid (Betancourt, que tiene también ciudadanía francesa) y de los tres estadounidenses nos daba una esperanza. Ahora que las FARC se quedaron sin rehenes extranjeros es poco lo que importa al gobierno una negociación", dijo.

Conscientes de que cambiaron las condiciones para negociar un canje de los 22 uniformados colombianos que permanecen secuestrados por unos 500 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) presos, la mayoría de los 15 rescatados le apuesta a un nuevo rescate.

"De no ser por Jaque, yo seguiría en la selva o estaría muerto esperando el bendito canje. Aquí no hay lugar para negociación alguna. Pido a mis compañeros secuestrados que tengan confianza, que trabajamos para que ellos sean rescatados al igual que yo", dijo a la AFP el sargento William Pérez.

El capitán Raimundo Malagón, quien acaba de publicar un libro sobre su experiencia, dice que la única opción distinta al rescate es que la propia Betancourt "utilice su influencia internacional" para impulsar la liberación de sus ex compañeros de cautiverio.

"Existen sólo dos caminos para que los compañeros queden en libertad: uno, a través del rescate, y el otro es que entre todos hagamos una presión a esa guerrilla para que los libere; y en eso Ingrid es la persona que puede ayudar. Si ella no está dispuesta a hacerlo, no veo de qué manera queden libres", dijo Malagón a la AFP.

Para el mayor de la policía, Javier Rodríguez, la situación de sus compañeros "es un dolor que se lleva muy adentro". "Hoy sentimos una felicidad que no es completa y el secuestro de ellos no debería ser un problema de unas cuantas familias, sino un problema nacional", apuntó.

Del grupo de uniformados que permanecen en poder de las FARC, el de mayor rango es Luis Mendieta, que siendo coronel de la Policía cuando fue capturado en noviembre de 1998, obtuvo recientemente en cautiverio el grado de general.