WASHINGTON (AFP) — El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, será recibido este sábado por el mandatario estadounidense, Barack Obama, para analizar la lucha contra la crisis mundial y la cooperación energética, y confirmar de paso su papel de interlocutor privilegiado en la región.
"Espero poder conversar mucho sobre la crisis económico-financiera con el presidente Obama. Yo tengo una preocupación, que es el restablecimiento del crédito en el mundo", dijo Lula a la prensa poco antes de tomar su vuelo hacia Washington.
En vísperas de su primera reunión cara a cara con Obama, Lula aseguró ser "muy optimista con la posibilidad de que Estados Unidos encuentre una salida rápida la crisis".
"También soy muy optimista con la reunión del G20 en Londres" el 2 de abril, añadió.
Washington, por su parte, no dudó en calificar la breve reunión en la Casa Blanca, sin grandes anuncios previstos, como un paso adelante "importante y espectacular" en la relación entre ambos países, en palabras del responsable para América Latina en el Departamento de Estado, Tom Shannon.
Para Obama, inmerso en la recesión y sin mucho tiempo para dedicarle a América Latina, Brasil es un socio idóneo, creíble y próximo ideológicamente, para acercarse a una región compleja.
"Apreciamos el interés de Brasil de promover un diálogo constructivo en toda la región", dijo Shannon.
"El presidente Lula, con modestia y humildad, pretende ayudar a hacer que (Obama) mire hacia la región con la óptica correcta", sugirió el canciller brasileño, Celso Amorim, esta semana.
"Lula, que siente que tiene ases diplomáticos en la mano, quisiera ver una suavización de las tensiones entre Estados Unidos y Bolivia, Venezuela o Ecuador", sostuvo Riordan Roett, experto en América Latina de la John Hopkins University.
"Esperamos que Brasil plantee esas cuestiones ante nosotros", reconoció Shannon.
"Las relaciones entre Estados Unidos y Brasil son buenas, pero superficiales. El reto para los dos (Obama y Lula), si creen que es importante, es profundizarlas en cosas que son de interés nacional para ambos países", explicó Paulo Sotero, responsable del Instituto Brasil en el Centro de Estudios Woodrow Wilson, a la AFP.
Los biocombustibles, de los que Brasil es el primer productor mundial, y sus inmensos yacimientos petrolíferos por explotar atraen al gobierno de Obama, que quiere transformar drásticamente el horizonte energético de su país.
Ambos países tienen un memorando de cooperación energética firmado hace dos años. Pero sus productores de etanol difieren en la fuente: Brasil utiliza y promueve el azúcar, que presenta como más eficaz y ecológico, y Estados Unidos el maíz, su baza natural.
Antes de su visita a la Casa Blanca, Lula, ex dirigente sindical, se reunirá de forma privada con el líder de la principal central sindical estadounidense, la AFL-CIO, John Sweeney, con el que mantiene una amistad personal desde hace años.
Lula y Obama deben volver a verse como mínimo dos veces más en las próximas semanas: en Londres, con motivo de la cumbre de países ricos y emergentes del G20, y en la Cumbre de las Américas, a mediados de abril en Trinidad.
Tras su paso por la Casa Blanca, Lula viajará a Nueva York para un encuentro con empresarios e inversores el lunes.
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