Denver, 15 sep (EFE).- El nivel de pobreza entre la comunidad hispana de Nebraska duplica al de la población en general, lo que impide que tenga acceso a viviendas adecuadas o servicios médicos, según un nuevo reporte del Centro Appleseed, en Lincoln.
Según el informe, basado en estadísticas del Censo, un 10 por ciento de las familias de Nebraska vive por debajo del nivel de pobreza federal, es decir, tiene ingresos menores a 19.000 dólares anuales para una familia de cuatro miembros.
Como comparación, en 1999 el índice de pobreza en este estado llegaba sólo al 6,5 por ciento.
Pero entre los hispanos, el nivel de pobreza alcanza el 21 por ciento. Aún más preocupante, un 27 por ciento de los latinos menores de 18 años vive en pobreza frente a 11 por ciento de los niños y jóvenes no hispanos en esa condición.
Además un 61 por ciento de los niños hispanos vive en familias de bajos ingresos, mientras que un 26 por ciento de los niños blancos está en esa situación.
Entre los mayores de 65 años, la pobreza también afecta más a los hispanos (13 por ciento) que a los no hispanos (9 por ciento).
En Nebraska residen 1,8 millones de personas, de las cuales un 7,9 por ciento es hispano.
"La verdad es que la recesión está afectando a nuestros vecinos y amigos de una manera muy personal, desde hacerles perder su vivienda por ejecución bancaria hasta crearles dificultades para llevar comida a la mesa", declaró la noche del lunes Kate Bolz, educadora comunitaria portavoz del Centro Appleseed, al presentar el informe.
"El número de personas con problemas es un reflejo de la pérdida de empleos en el estado. El desempleo subió al 5,1 por ciento del 3,6 por ciento que estaba hace un año. Nebraska perdió 7.900 trabajos desde enero hasta julio de este año", explicó.
Bolz anticipó que el verdadero nivel de pobreza podría ser aún mayor debido a que aún no se ha recibido toda la información sobre el impacto que la recesión ha tenido en las familias afectadas.
Debido a estas dificultades económicas, un 9,5 por ciento de la población de Nebraska padece de "inseguridad alimenticia", es decir, no cuenta con la certeza de saber por anticipado de dónde provendrá su próxima comida o en qué consistirá.
Una tercera parte de estas familias tiene "muy poco acceso a comida", según el informe del Centro Appleseed.
Para paliar la situación a corto plazo, el Centro Appleseed propone modificar los criterios de elegibilidad para recibir ayudar para cuidados de niños, de modo que más niños puedan acceder a esos programas y, como consecuencia, más padres puedan continuar trabajando o salir a buscar trabajo.
El centro también propone que se altere el sistema de distribución de los fondos del paquete de estímulo económico federal para que parte de ese dinero llegue a los trabajadores de medio tiempo y a familias de bajos recursos.
A la vez, la organización sugiere que se respete el presupuesto ya establecido para programas de ayuda familiar, como Medicaid o cupones de comidas.
Pero, además de estas soluciones inmediatas, Bolz sostiene que también deben estudiarse estrategias a largo plazo en dos áreas: capacitación laboral de adultos y programas de reeducación laboral para adultos que están regresando a la fuerza laboral o que no pueden progresar en sus carreras.
Estas iniciativas beneficiarían directamente a los trabajadores inmigrantes, ya que un 43 por ciento de estos obreros y empleados gana menos de 7,50 dólares por hora y sólo uno de cada cuatro de estos trabajadores tiene acceso a seguro médico por medio de su empleador.
"La recesión puede ser una oportunidad para que Nebraska invierta en el gran capital humano que aquí tenemos y para prepararnos para aprovechar las oportunidades del futuro, incluyendo la capacitación de trabajadores en tecnología y en otras habilidades necesarias para los trabajos del siglo XXI", sostuvo Bolz. EFE
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