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Sindicato denuncia condiciones infrahumanas en viviendas de campesinos

Los Ángeles, 3 nov (EFE).- La Unión de Campesinos (UFW) de California ha iniciado una campaña para denunciar las condiciones infrahumanas en las que viven los trabajadores agrícolas, especialmente en los campamentos de los cultivos.

El sindicato sostiene que muchas de las viviendas son inseguras, carecen de servicios esenciales y no cumplen con los reglamentos de seguridad.

"Como hay mucha necesidad, los dueños de las viviendas abusan", dijo a Efe Efrén Barajas, vicepresidente de UFW. "Hay viviendas en muy mal estado, sin electricidad, sin agua, sin aislamiento térmico y en las que están en condiciones normales viven dos y tres familias para poder pagar el arriendo".

La organización presentó casos como el de José Solís Escalera y su esposa, quienes mientras dormían recuperándose de la dura jornada en una vivienda del campamento de trabajadores en Lamont, California, sintieron cómo su cama se hundió en el piso.

Según destaca la Unión de Campesinos, en muchas de las viviendas especialmente las de los campamentos de los sembrados, "los pisos están podridos y tienen huecos, las cerraduras de las puertas no sirven y hay ratas y cucarachas".

Alfredo Rosales Salvador y otro trabajador comparten un cobertizo cerca de Salinas por el que pagan 300 dólares al mes. Los dos jóvenes duermen en el piso, no hay donde cocinar y no tienen agua para bañarse o lavar la ropa.

"Sobre todo en invierno es muy frío", señaló Salvador, quien resaltó que las paredes no tienen revestimientos.

"Hay quienes viven en unas barraca, durmiendo casi que unos sobre otros como en un gallinero", aseguró Barajas al explicar que "la gente lo acepta para poder ahorrar algunos centavos y ayudar a su familia en su país".

En otro de los apartamentos de Lamont, según la denuncia sindical, no hay manijas en la ducha por lo que hay que usar una herramienta para que salga el agua.

En la mayoría, hay materiales inflamables -como las mismas paredes sin recubrimientos- cerca de las estufas y las instalaciones eléctricas no cumplen con las normas mínimas de seguridad.

Sin embargo, hay mucha necesidad de vivienda por parte de los trabajadores campesinos y no hay control sobre los precios ni las autoridades hacen seguimiento de las condiciones especialmente en los campamentos, afirmó Barajas.

"Las casas se ponen en renta y enseguida se ocupan. Una casa de 3 alcobas en Salinas, puede costar alrededor de 1.500 a 2.000 dólares al mes", explicó el sindicalista.

Como el salario mínimo no alcanza para pagar estos alquileres, varias familias se juntan para vivir en una misma casa. Así, en una casa arrendada que aparentemente se ve en buen estado, "pueden vivir de 15 a 20 personas, repartidas en tres habitaciones".

La situación se ha agravado debido a que en los últimos años muchos de los trabajadores han perdido sus viviendas por la crisis económica, aseguró el vicepresidente de la UFW.

Según el dirigente, la solución es mejorar los salarios de los trabajadores campesinos y establecer algún tipo de control en el valor del arriendo que se pueda cobrar por una vivienda.

A mediados de octubre, el gobernador de California, Jerry Brown, firmó la ley SB126 que facilita la asociación de los trabajadores del campo a un sindicato.

El presidente de UFW, Arturo S. Rodríguez, destacó la medida como un gran logro al autorizar a la Junta de Relaciones Laborales Agrícolas certificar la sindicación de los trabajadores en caso de oposición o manipulación por parte de los patronos.

Sin embargo, muchos todavía no cuentan con la protección sindical.

"Para los trabajadores campesinos de los Estados Unidos, la Gran Depresión nunca terminó", asegura la campaña de la UFW. "La pobreza, la falta de techo y la desesperación todavía amenazan sus vidas y aceleran sus muertes".