Arts & Culture

Ciudad histórica de Ouro Preto

Ubicada a 513 kilómetros al norte de Río de Janeiro, Ouro Preto (Oro Negro) fue el punto central del período conocido como la Edad de Oro de Brasil. Originalmente denominada Vila Rica, esta ciudad desempeñó un papel fundamental en la historia de Brasil en el siglo XVIII. Fue fundada por miles de mercenarios deseosos de enriquecerse explotando los yacimientos de oro; tras ellos llegaron numerosos artistas para asentarse y realizar obras de una calidad extraordinaria, como la Iglesia de San Francisco de Asís de Antonio Francisco Lisboa (Aleijadinho).

Ouro Preto, la antigua capital de Minas Gerais, tiene sus orígenes en el descubrimiento y la explotación del oro. Con la creación en 1698 de la Capitanía de San Pablo y Minas de Oro, los primeros asentamientos mineros se transformaran en «vilas» (pequeñas ciudades), de las cuales Vila Rica se situaba en segundo lugar en 1712. Minas Gerais se convirtió en una capitanía independiente en 1720 y Vila Rica se estableció como capital. La ciudad creció rápidamente debido a los abundantes recursos minerales y desarrolló sus propias características urbanas como ciudad minera. A finales del siglo XVIII, se convirtió en centro del movimiento para la emancipación de Brasil del dominio colonial conocido como Conspiración Minera. Debido a un rápido declive de los recursos minerales y de la minería, la economía de esta parte de la provincia se deterioró. En 1823, su condición se modificó a la de ciudad imperial y se le otorgó el nuevo nombre de Ouro Preto. Esto atrajo a numerosas instituciones de educación superior; sin embargo, con el traslado de la capital provincial a Belo Horizonte en 1897, la economía de Ouro Preto volvió a caer. Desde la década de 1930, se ha convertido fundamentalmente en un centro turístico.

La ciudad se definió mediante la agrupación de pequeños asentamientos («arriais») en un paisaje de colinas, donde las casas, la mayoría de uno o dos pisos, parecen sujetarse unas a otras, formando un diseño urbano irregular que se ajusta a los contornos del paisaje. Sin embargo, los recursos derivados de la minería, junto con el talento de artistas como Aleijadinho, entre otros, dieron lugar a extraordinarias obras maestras del arte y la arquitectura. En la segunda mitad del siglo XVIII, se desarrolló un estilo «barroco minero» que fusionó con éxito las influencias brasileñas con el Rococó y el Barroco europeos.

La Iglesia de San Francisco de Asís se considera una obra maestra de la arquitectura brasileña. Ouro Preto también cuenta con otras iglesias y edificios seculares magníficos como las iglesias de Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Concepción y Nuestra Señora del Carmen, la Casa de la Baronesa, el Chafariz do Alto da Cruz y el Chafariz do Alto das Cabeças.

La plaza Tiradentes es el punto principal desde donde divergen las vías de la ciudad. A su alrededor se sitúan imponentes edificios públicos y privados, como la antigua Casa del Parlamento (1784), actualmente el Museo da Inconfidência, y el Palacio de los Gobernadores, que se ha convertido en la Escuela de Minas y Metalurgia.

El paisaje urbano de Ouro Preto también es significativo por sus puentes y fuentes, todos ellos inmersos en un emplazamiento urbano y natural de gran belleza.

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